
Alojamiento familiar en el centro de Berat, a pocos pasos de la catedral de San Demetrio, con habitaciones climatizadas, restaurante mediterráneo, terraza y aparcamiento gratuito.
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El Piccolo Grande Amore es un pequeño alojamiento con desayuno en la Rruga Rilindja, a unos cien metros de la catedral de San Demetrio y dentro del casco histórico de Berat, la «ciudad de las mil ventanas» declarada Patrimonio de la Unesco. Los huéspedes lo puntúan con un 9,0 sobre 302 opiniones y la ubicación obtiene un notable 9,6; las parejas, en particular, también le dan un 9,6.
Los tres tipos de habitación tienen aire acondicionado, paredes insonorizadas y son de no fumadores, con baño privado con bañera y ducha, zona de estar, armario y televisión de pantalla plana. Dos de ellas alojan a cuatro personas, así que esta es una base práctica para familias que viajan juntas más que un rincón solo para parejas.
El restaurante sirve cocina mediterránea con opciones halal, vegetarianas, veganas, sin gluten y sin lactosa, y el desayuno va del italiano al halal y sin gluten, con tortitas, quesos y fruta. Hay además bar, snack bar, salón común, minimercado y una terraza con mobiliario de exterior. La recepción abre 24 horas, la conserjería organiza excursiones y el aparcamiento es gratuito.

El Piccolo Grande Amore tiene tres tipos de habitación y todas comparten la misma base: aire acondicionado, paredes insonorizadas, baño privado con bañera y ducha, y calefacción para los meses fríos. Dos categorías alojan a cuatro personas y una a tres, de modo que toda la gama está pensada para familias y grupos pequeños más que para viajeros solos. La Habitación Cuádruple es la más amplia, con 25 m², y añade zona de estar, armario y televisión de pantalla plana; la Triple, de 18 m², es la opción compacta para tres. No hay cunas gratuitas, así que conviene revisar la capacidad antes de reservar.



Para ser un alojamiento pequeño, el Piccolo Grande Amore mantiene mucha actividad. El restaurante prepara cocina mediterránea con opciones halal, vegetarianas, veganas, sin gluten y sin lactosa, y hay bar, snack bar, máquina expendedora de bebidas y minimercado en el propio alojamiento. La terraza cuenta con mobiliario de exterior y dentro hay un salón común con televisión y retransmisiones deportivas. La recepción abre 24 horas y gestiona entrada y salida exprés, conserjería, mostrador de excursiones, alquiler de coches y un cajero automático. Todas las habitaciones están climatizadas, insonorizadas y son de no fumadores. El wifi gratis cubre el alojamiento, aunque con un 8,3 es lo peor valorado.
El Piccolo Grande Amore está en la Rruga Rilindja, a unos cien metros de la catedral de San Demetrio, dentro del casco histórico y no en los barrios nuevos que se extienden hacia el norte. Los autobuses desde Tirana salen de la terminal de la capital cada treinta o cuarenta minutos, desde primera hora de la mañana hasta media tarde; el trayecto cubre unos 90 km en poco más de dos horas por unos 500 lek, y también hay conexiones desde Vlora, Saranda y Gjirokastër. La estación de autobuses queda a unos tres kilómetros al norte del casco antiguo, así que conviene tomar un taxi. El aeropuerto más cercano es el Internacional de Vlora, a unos 67 km por carretera, aunque el de Tirana, a unos 118 km, sigue siendo la puerta de entrada habitual. Quien llegue en coche lo tiene fácil: el aparcamiento es gratuito.
Berat es Patrimonio de la Unesco desde 2008 y casi todo lo que merece la pena se recorre a pie. Empieza por el castillo, Kala, todavía un barrio habitado de callejones de piedra e iglesias bizantinas; la subida por el empedrado lleva entre quince y treinta minutos, la entrada es libre y las murallas ofrecen las mejores vistas del valle del Osum. Dentro está el Museo Nacional Iconográfico Onufri, en la iglesia de la Dormición de Santa María, con los iconos del siglo XVI que dieron fama al pintor; la entrada ronda los 400 lek. Bajo el castillo se extiende Mangalem, el barrio de postal, con sus casas otomanas blancas escalonadas cuyas ventanas dieron a Berat el nombre de ciudad de las mil ventanas. Cruza el puente otomano de Gorica hasta el barrio gemelo, más tranquilo. El cañón del Osum queda a unos 50 km al sureste, hora y media por carretera, y luce mejor en primavera. Los mejores meses van de abril a junio y de septiembre a octubre.
